revista habitar

Tuesday, June 27, 2006

Críticas y columnas de opinión

Bienvenidos a nuestro Blog. Aqui podran leer todos artículos publicados en nuestra revista y dejar sus comentarios. A la izquierda de la página se encuentra un indice con los títulos de los artículos. Seleccionen allí el que quieran leer y se abrirá una página solo con ese artículo. Al final de aquella página esta la opción -post a comment- donde pueden dejar sus críticas y columnas de opinión.

Nº2 Movimiento Estudiantil

En este número trabajaron:

Eduardo Alsina

Cecilia Bravo
Carla Ceppi
Barbara Donoso
Rocío Galdames
Sebastián Möller
Rodrigo Rex
Javier Ugarte


Tuesday, June 20, 2006

Número 2 "Movimiento Estudiantil"

Editorial

¿DE QUÉ SOMOS PARTE?

En una sociedad que es construida por aquéllos que la habitan es importante saber quiénes somos mientras actuamos.

Hace algunos días todos fuimos testigos de la fuerza que tuvo el movimiento estudiantil secundario, todo comenzó cuando se hizo una ardua revisión de la famosa ley L.O.C.E.; mayor recuerdo que guarda nuestra educación chilena del régimen autoritario de Augusto Pinochet; ley además en la cual nosotros, como estudiantes universitarios, también estamos involucrados.

Los actores del movimiento estudiantil secundario fueron capaces de organizarse a nivel nacional, pedían conocer en hechos la nombrada democracia que nos venían prometiendo. El punto de partida se llama L.O.C.E. pero nada sería suficiente si otras esferas que se enlazan con la educación quedaban desprendidas del movimiento que comenzaba a forjarse como voz nacional; es por ello que trabajaron hasta crear un pliego petitorio y lograr que éste fuera considerado dentro de las prioridades del gobierno.

Sus imágenes quedaron rescatadas en la prensa llegando con esto a ser conocidos internacionalmente. Cuando veíamos la forma en que se enfrentaban sentíamos orgullo, tal vez envidia por no ser nosotros quienes estabamos ahí luchando por nuestros derechos, por no ser nosotros quienes estabamos tratando de derrocar un sistema que estaba pasando por encima de nosotros y a pesar de darnos cuenta de ello, seguir alimentándolo.

Muchas veces nos hemos sentido actores importantes dentro de la sociedad por el simple hecho de estar estudiando una carrera inmersa en el área de las ciencias sociales, creemos que conocemos el sentido y el por qué de nuestra sociedad; sin embargo, cuando nos enfrentamos a ella seguimos siendo uno más de los contables dentro de la masa. Y es que tal vez nos hemos acostumbrado a que los cambios nos lleguen desde arriba, o es que no nos hemos sentido lo suficientemente importantes como para poder alzar nuestra voz y decir que esto no es lo que queremos.

Este movimiento puede ser la primera señal que mantenga la esperanza que los mayores han puesto en nosotros, pues hemos tenido plasmada en nuestras mentes la frase que nosotros somos el futuro, en nosotros están los cambios, sin embargo, nos hemos olvidado del papel que cada uno de nosotros tiene como actores sociales. Todo esto podemos verlo reflejado en el papel que tomaron los profesores, los estudiantes universitarios, cada uno de nosotros en el reciente movimiento social en la lucha por una mejor educación. Pues si bien el modo de actuar fue reactivo, decía tener fuerzas de cambio; sin embargo, el movimiento terminó viéndose representado sólo en un pequeño porcentaje de gente que participó en los días de paro estudiantil.

Y es que el tema no sólo nos afecta por ser parte de un sistema educacional, sino que mediante nuestro discurso hemos sido siempre críticos de la sociedad, hemos sido parte de la violencia económica de nuestro país y ¿Hemos dicho algo? ¿Hemos hecho algo? Hemos tenido la oportunidad de entender los procesos de cambio que ha sufrido nuestro país, de estar concientes del modo en que nuestra sociedad funciona, y a pesar de ello hemos olvidado que la voluntad es propia, de cada uno de nosotros.

Nuestra revista comienza por ese objetivo, de entender el papel que estamos asumiendo en cada momento, ya sea como ciudadanos, estudiantes, observadores. Hemos visto la importancia que tienen las opiniones hoy en día, pero nada valen estas si están vacías en su contenido, si son guardadas en la exclusividad de nuestro grupo de amigos, debemos estar informados, partamos de eso, seamos agentes de cambio, actores sociales, usemos nuestro conocimiento y difundamos los espacios mediante los cuales podemos saber quiénes somos mientras actuamos. Nuestra revista es uno de esos espacios, es por ello que la invitación queda nuevamente en pie, para forjar nuestra identidad en debate y crítica para así comenzar paulatinamente a generar cambios en nuestra sociedad.
Por Paula Silva

Gobierno ciudadano: Algo que por fin comenzamos a entender

El modo en que opera un gobierno frente a las problemáticas que se presentarán durante su período responde a condiciones socioeconómicas y culturales, así como también a la historia que cada país sostiene. De esta manera podríamos pensar que el tipo de gobierno que actualmente tiene Chile responde a un proceso de racionalización progresiva de las instituciones, en donde la democracia es fuerte y la ciudadanía es crítica, o bien es fiscalizadora, de los procedimientos políticos. El por qué de esta suposición radica en un estilo representativo renovado de la democracia planteada por el gobierno y caracterizada ésta por una confianza en las instituciones oficialistas y en una disposición del gobierno por conversar cualquier tipo de tema en el marco del respeto hacia la voz ciudadana (fin de los oídos sordos como política de control ciudadano). Se trata de una suerte de perfeccionamiento natural del modelo demócrata participativo dejando atrás la democracia representativa electoral a la que este país ha estado acostumbrada durante toda su historia.

El problema radica en que la sociedad civil chilena jamás ha sido partícipe de la democracia, por lo que la ciudadanía fiscalizadora e integrante del gobierno que dicho modelo plantea no existe, no hay una ciudadanía acostumbrada a participar ni mucho menos a exigir cuentas al gobierno. ¿Es que el sistema político chileno ha sufrido una racionalización espontánea en sus procedimientos para gobernar? Y más aún: ¿Es que el sistema político liderará el camino hacia una democracia representativa legítima en la que la sociedad civil tenga un papel importante? Para responder a estas preguntas es necesario revisar el modo en que ha enfrentado el gobierno los conflictos, o como éste diría "oportunidades", como es el caso del movimiento estudiantil. En el marco de esta democracia representativa es necesario que las demandas sean ejercidas por un grupo de líderes, quienes en representación de un sector social deben razonar con el gobierno para buscar soluciones, de esto se trata el modelo impulsado por el gobierno, una suerte de acuerdo institucional. Sin embargo, estas conversaciones han fracasado durante un largo tiempo sin que la farsa que implica este modelo representativo se pusiera en evidencia.

Como bien sabemos, el modo de operar del gobierno frente a las demandas sociales sigue teniendo un carácter reactivo cuantitativo, esto es, un organismo que actúa sólo cuando el problema planteado es crítico y cuando es respaldado por un número de personas considerable en las calles. La democracia chilena no ha cambiado sustantivamente, no hay un cambio de modelo, la representación electoral sigue siendo el fuerte de nuestra institucionalidad y la participación un factor ausente, y esto se debe básicamente a que las condiciones materiales e intelectuales de los chilenos siguen ameritando cambios radicales y no perfeccionamientos graduales como los que pretende abarcar el gobierno actual. El disfraz democrático levantado por el gobierno no es más que otro mecanismo de gobernabilidad que habría resultado bastante eficiente si no lo hubieran llevado al límite los estudiantes. La importancia del conflicto estudiantil no radica solamente en la importante demanda concreta que se hace, sino en el desenmascaramiento de la democracia chilena mediante la puesta en marcha del factor que dicho elemento nunca pensó tener que enfrentar: la masa ciudadana movilizada, y más aún, respaldada por los medios de comunicación. La organización en este sentido no pasa por la buena elección de dirigentes que pudieran auscultar los anhelos de los estudiantes, sino que por la capacidad que tuvieron estos de coordinar el factor cuantitativo del movimiento. Esto nos confirma que la comunicación de la sociedad civil con la clase política sigue siendo de carácter irreflexivo y consigue su eficiencia sólo en la desestabilización sistémica.

Si alguna vez Chile pensó que su democracia era ejemplar dada la racionalidad que mostraba en sus procedimientos, hoy sabemos bien que los grandes problemas de nuestra sociedad se siguen solucionando mediante la movilización, el paro y el enfrentamiento con carabineros, es decir, mediante temblores que despiertan en la clase política respuestas. Así el desafío sigue siendo la búsqueda de la democracia, si la sociedad civil aún no puede dialogar con el gobierno es que entonces estamos muy atrasados con respecto a otros países que vemos desorganizados y en búsqueda de modelos participativos. Tal como dice Cándido Grzybowski la democracia participativa es la madre de la democracia representativa; de otra manera sólo nos encontraremos con farsas como la expuesta.

Sobre Universidades privadas y peticiones autónomas

Entendiendo lo anterior, las universidades privadas caen en la trampa planteada por el gobierno, intentan efectuar peticiones mediante la representación de sus estudiantes, sin que estos tengan una participación mínima en dicho proceso. Como vimos durante el paro de la Universidad Central, el número de estudiantes que asistió a dicho establecimiento fue muy pequeño, sin embargo los líderes de dicho paro emprendieron un ejercicio de representación basado en la elaboración de un documento, instancia en la que la baja asistencia de estudiantes no es un factor de estanco. En general, las universidades privadas deben actuar de dicha manera dado el bajo compromiso que tienen sus alumnos con las causas sociales. El por qué de esto podremos discutirlo en otra ocasión, por lo que su poder de provocar cambios es mínima. El paro de la Universidad Central sólo puede justificarse como una ayuda a los estudiantes secundarios, dado que la intervención en los canales oficiales de gobierno para efectuar cambios radicales sin respaldo en masa es nula. El desafío de las universidades privadas no está relacionado con su posibilidad de comunicarse con el gobierno a un nivel de presión informal, sino que pasa por la creación de redes de comunicación interna que en el futuro le permitan ser parte de movimientos estudiantiles o bien de formar uno.

Alguno de los argumentos que pretenden justificar un movimiento de universidades privadas plantea que es de suma relevancia estar presente cuando sea revisada la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) para poder alegar los puntos que les conciernen. Sin embargo, en este punto vuelvo al argumento sobre la falsa racionalidad que proyecta el gobierno, y desde éste me es imposible pensar en la participación activa de un movimiento sin sustento cuantitativo de sujetos, por lo que una vez más reafirmo la dispensabilidad del paro universitario privado en asuntos autónomos de petición al gobierno. Si se quiere estar presente en dicha instancia, se deben reforzar las capacidades institucionales de acción, esto es, la dirigencia de las universidades privadas debe fortalecerse mediante el conocimiento de los procesos y estructura institucional de gobierno para de esta manera poder impulsar una gestión eficaz en vez de pretender actuar al margen de ellos instrumentalizando movimientos sociales que bajo sus procesos internos han considerado la acción extra institucional. No olvidemos en este punto que los actuales dirigentes del llamado movimiento estudiantil privado fueron elegidos en un marco institucional, y que por ende, margina su acción a los canales oficiales y bajo ningún punto de vista los habilita en la representación de un movimiento social.

Algunos preguntarán ¿Quién entonces tendrá que impulsar dicho movimiento? Mi respuesta es nadie, en tanto que la dirigencia de un movimiento social es posterior a una conciencia social traducida en masa crítica y movilizada. Dado que esto último no existe en la Universidad Central, el paro recién terminado no responde mas que al mal entendimiento que han tenido los presidentes de centros de alumnos de sus atribuciones y funciones de cargo, lo que se confirma además con la poca adhesión de personas a sus llamados.

Javier Ugarte

Estudio o no estudio?


Actualmente estamos en un coyuntura en que las definiciones y los conceptos no sobran, ya que la profusa información, carece muchas veces de una interpretación más teórica, quizás mas analítica, bajo la cual operar a la manera de un paradigma.

Quizás al hablar de movimiento estudiantil, nos tengamos que abocar necesariamente, a lo que Touraine entiende por movimiento; como un grupo que emerge dentro de un contexto determinado, en pro de una solución a un conflicto, y que generalmente, una vez resuelto, dicho grupo se disuelve.

Esto se relaciona a su vez, con el fraccionamiento de la esfera del sujeto, como sujeto de la historia, su transformación como individuo, a que "la sociedad que es a la vez poder y técnica , división del trabajo y concentración de recursos, se hace cada vez más ajena a los valores y a las demandas de los actores sociales" (Touraine, Alain. "Crítica de la modernidad" Pág. 364), lo que torna temporal la existencia de los grupos sociales.

Esta clara distinción entre sujeto e individuo, se ve en el carácter reactivo más que propositivo, en la forma de operar de los grupos sociales, ya sean emergentes o no.

Bajo este prisma, cabría preguntarse, que sucederá una vez que (hipotéticamente) se resolvieran las demandas; si es que seguirá existiendo un movimiento estudiantil, extracoyuntural, tanto en el caso de los secundarios, como en el de la incipiente organización de los Universitarios.

Tenemos el ejemplo histórico de los protagonistas de las protestas del 85(Allamand-Escalona) que siguieron una carrera política; las mismas estructuras creadas para la ocasión, no fueron reutilizadas, ya que en general, las estructuras de poder, no pueden ser ocupadas por otros, por la naturaleza del mismo poder, este se pierde con la cabeza de dicho poder, corresponde entonces, a una suerte de poder difuso y temporal, meramente coyuntural, no largo plazista.(no transferible ni heredable)

Bajo este supuesto de la temporalidad del movimiento, por las características generales de los grupos sociales actuales, cabe preguntarse, ¿ Cual es la real pregunta que debe ser respondida?

Pero en el análisis escapa una interrogante que no ha sido considerada con la importancia que merece, y es que quizás la pregunta de fondo o más sustancial no sea la necesaria reforma a la ley constitucional, ni la forma en como se han constituido dichos movimientos, sino el para que seguir estudiando una carrera universitaria realmente?

Se decide nuestro futuro obteniendo un pregrado o pasando felizmente por la educación secundaria o primaria?; o cuál es la política de regulación que el gobierno ejerce o puede ejercer, sobre las carreras técnicas, y que es lo que realmente necesita el país, para un crecimiento con desarrollo humano?

Para pensar en términos de un "desarrollo humano, ligado a un crecimiento económico a la par, la pregunta sobre como se constituyen dichos grupos y las formas de operar, o sobre si "cranearse" derechamente la obvia reforma de algunos puntos de la ley orgánica constitucional(por lo demás son obvios y lo único que cabría es la resolución con amplitud de criterio),es pensar como se esta llevando la parte posterior de todo el proceso educativo.

Más que preguntarse como opera la "industria educativa", y en la injusticia de la desigualdad en el ingreso a la educación, es necesaria la atención que le debemos dar, a como la educación esta operando como mecanismo de promoción social

Todas estas preguntas están directamente relacionadas con los datos empíricos arrojados por la ultima encuesta Casen (2003) que arroja sobre un estudio del Sociólogo Orlando Mella, bajo el supuesto de que la educación, es efectivamente un medio de promoción social.

El autor cruza datos sobre años de escolaridad y niveles de empleo en los jóvenes entre 15 y 29 años, y demuestran que no existe una fuerte correlación entre mayor años de estudio, y una posibilidad real de conseguir empleo en el futuro, de lo que se deduce que no existe una política económica, tendiente a aprovechar o a estimular una mayor desarrollo educacional relacionado con el progreso general del país, sino solo a conseguir mano de obra barata, lo que se traduce muy bien en cuestionar porque invertir más en educación desde una perspectiva neoliberal.(esto tiene que ver con la adecuación de la educación como factor de perfeccionamiento de la mano de obra)

Esto nos lleva a la pregunta, porque me preocupo por el acceso a la educación si luego estaré sin empleo?, existe esta pregunta en el debate actual sobre la reforma a la educación?

Este cruce, así como otros tanto mecanismos de correlación, definen otra perspectiva del problema, ya que arroja una asociación al revez de lo que la educación promueve , la educación como mecanismo de ascensión social y económica debe ser puesto en cuestión, ya que no se traduce en un indicador seguro de bienestar futuro.

Entonces cabe preguntarse para que fomentar una Buena educación, si la educación actualmente genera ingresos(llámense ingresos nacionales e incremento en los ingresos pér cápita), ya sea una educación de calidad como no lo sea, y como se entiende la lógica que exista similitud en las posibilidades de encontrar empleo, de alguien con un nivel de conocimiento más acabado sobre diversos temas, con una persona menos preparada?

Lo que podría suceder, es que se crearía, o se siga fomentando el crecimiento de una gran masa crítica(en el sentido negativo) de cesantes ilustrados, que una vez que tuvieron mayor acceso a la educación, se quedaron sin empleo, y con grandes expectativas de realización.

Parece ser que no existe una preocupación por la sobreexplotación de las carreras universitarias, ni por la sobredemanda de la educación superior, instaurada como la petición de un derecho básico, en la mente de la sociedad, vista como la única fuente de liberación y realización(emancipación) de los individuos en la sociedad chilena, como la única vía posible, "the one way".

Esto es fruto de que en el pasado hubo la creación de un sin fin de instituciones privadas de educación, que instauraron la educación superior por excelencia, como el único camino posible, sobre todo en el caso de las carreras universitarias, que promovían cierto nivel de estatus.

Este es uno de los problemas básico-esenciales de la sociedad chilena, y consecuencia directa, de una incipiente e influyente, autorregulación de los medios de prensa, y del mercado como influenciador, y de la "industria educativa",presente en la formación de expectativas de la sociedad, al presentar un modelo de vida exitoso, que simbolizaba el "nuevo sueño americano" en la carrera profesional, plasmada en la generación "yuppie" importada y traída a Chile por los famosos"Chicago Boys"

Si tuviéramos un acervo y unos principios democráticos fuertes como sociedad, podríamos perfectamente pensar en otras alternativas de desarrollo humano, y enfatizar las especializaciones, y los perfeccionamientos, en las mismas escuelas.

Pareciera ser que el modelo importado de democracia fue sólo liberal(democracia electoral) y no representativa , ya que solo se jugó en la consecución de ciertos derechos civiles básicos(que aseguran la sobrevivencia, como el habeas corpus, o los recursos de protección), pero no abogó por resguardar los derechos económicos, dejando la falsa sensación de libertad heredada del liberalismo de Locke, en el que la esfera última de los individuos es la propiedad privada; derecho per sé desigual, a causa de la mala distribución histórica de los recursos económicos, y dejo que el mercado impusiera su propio derecho, "la mano invisible del derecho económico".

La respuesta a la pregunta, queda entonces, a libre elección...


Por Rodrigo Rex.

Pensando lo de hoy en el mañana


Cuando manoseamos la palabra "calidad" en torno a la educación, lo que hacemos es jugar con una caja vacía. La epistemología no pasa de ser un ramo de primer año, y como tal no alcanzamos a tomarle el peso. El debate no se centra en el cómo conocemos. Nosotros queremos ser instruidos por instituciones "sabelotodas", y queremos igualdad en tal trato. Queremos plena educación a nivel nacional. Y qué podemos pedir sino eso cuando llenos de emoción apelamos a la conciencia social: ¿Pensar por el otro? ¿Hacer que el otro piense como nosotros? ¿Ser maestros en retórica y en carisma para conducir un movimiento?

Nos han dicho que nos dediquemos a estudiar, que atendamos nuestras responsabilidades, que no pensemos en tonteras, que lo extracurricular es "hobby". El movimiento estudiantil no cuestiona el educar a alguien, más bien plantea las dificultades que algunos sectores tienen en el acceso a ese educando. Si los recursos aún no son distribuidos en función de expandir condiciones dignas de educación, la responsable es la hipocresía de la clase dirigencial: ajustarse a lo posible dentro del marco. Éste es precisamente el mayor éxito de los secundarios: no destruir el marco, pero a lo menos aflojarlo.

Nosotros pedimos mayor regulación, porque estamos cansados de encontrar en cada rincón de nuestras vidas las mismas caras y los mismos sellos. Pedimos que alguien controle la sed lucrativa que rige a nuestra enseñanza privada. Pensamos en nuestro futuro laboral, en nuestros hijos, pensamos en todos, pensamos por todos.

La democracia se nos ha revelado como la mejor alternativa. Nos cuentan de épocas oscuras y todo lo afortunados que somos. Hablemos un poco de nuestro sistema de gobierno: ¿Representación? ¿Clase política? ¿Sociedad civil? El operar democrático es contradictorio. Violencia discursiva planificada desde arriba. Crear movimiento cueste lo que cueste, por la razón o la fuerza. La democracia debe sobrevivir ante la indiferencia de la masa enfrascada en algún espacio virtual. Las posiciones se extreman. Los niños toman piedras buscando un objetivo. Nosotros hacemos un análisis serio porque creemos en la modernidad, ¡porque hemos leído tantas cosas! ¿Comprensión de lectura? Necesitamos del otro, porque si reescribimos cada texto al leerlo, tropezamos ¿Cuál es nuestra lectura de lo que ha pasado? Sociólogos aparecen en televisión diciendo que las señales de tránsito representan el orden establecido ¿El manejo de los medios? ¿Su utilidad? Prefiero la comunicación a la telecomunicación.

Los secundarios se toman la UNESCO. La Presidenta se va de gira a gringolandia. Nosotros conformamos la ADESUP ¿No existió un organismo similar? La situación se va reconfigurando a diario. El paro avanza ciego. Habría que detenerse dentro de la detención y conformar una organización sustentable que trascienda la contingencia. Una reforma a la educación no es una cuestión de buena redacción. La "buena educación" no puede ser asegurada si en la práctica, por entre resquicios legales, penetran las mismas tradiciones educativas viciadas que hoy repudiamos.

¿Será fruto de nuestra educación el que la mayoría se omita del debate? ¿Estarán sobre-educadas aquellas personas? ¿Serán un ladrillo más en el muro? ¿Lo seremos nosotros? La reforma educacional debería apuntar a que cada uno de nosotros tuviera tiempo para ser un poco más autodidacta. Las ataduras reveladas no son siempre la respuesta. La diversidad nos complica. El uniforme nos acomoda. La extravagancia es sancionada por los pares. Yo elijo. Elijo mi universidad, elijo mi carrera. Porque la libertad es central. Aprendemos la sociología tal como se nos enseña ¿los autores que han sido olvidados por los programas de estudio? no tenemos tiempo para preocuparnos de esas cosas. Total la especialización en poco tiempo nos dará el golpe de gracia, nos hará olvidar aquella caja vacía que deberíamos llenar. El problema. El problema es de memoria a lo largo de nuestras biografías. Habría que preguntarles a los dirigentes estudiantiles del ayer.

Por Sebastián Möller

Wednesday, May 17, 2006

Columnas de Opinion

Compañeros los invitamos a participar de esta instancia de debate. El tema de este mes es "participción estudiantil" ¿Están en desacuerdo con el enfoque de los articulos presentados, tienen otra visión del asunto? Dejen sus columnas de opinion en la opción -comentarios- de esta página o en el buzon de la revista habitar ubicado junto al panel de Sociología en la facultad de Ciencias Sociales de la universidad Central. Las columnas mejor elaboradas serán publicadas en el proximo panfleto.

Revista Habitar:

Gestión y producción: Barbara Donoso, Paula Silva y Sebastián Möller
Linea Editorial: Rodrigo Rex, Javier Ugarte y Minoru Otsu

¿Quieres trabajar en la revista? Escribenos o habla directamente con nosotros.

Tuesday, May 16, 2006

Número 1 "Participación estudiantil"

Comunicación y Ciencias sociales


Durante los 80´s, Chile sufrió la extinción fulminante de la gran mayoría de sus espacios públicos, lugares de reflexión social, política, económica y cultural, pero fundamentalmente de poder ciudadano. Un país sin sociedad civil es un país de personas que obedecen sin cuestionamiento, que transitan según patrones impuestos, pero aún más grave, de personas que a la larga se naturalizan con la orden y la toman como un todo organizado impenetrable para la voz ciudadana. La mercantilización se expande con materia propia, pero también gracias a la expropiación. Crea empresas, pero también hace empresa lo que antes era un espacio público, así, el problema actual radica en la triste búsqueda de lo que antes fue de todos y ahora responde a índices económicos. En esta labor nos encontramos con personas que se organizan entorno a la empresa, que buscan en espacios mercantilizados, instancias de comunicación, como es el caso de los jóvenes que encuentran en el Mall un lugar de interacción que rodea la transacción económica. Sin embargo aquella nueva instancia de comunicación se caracteriza por servir de base para el conformismo y al final termina constituyéndose como un producto agregado de la empresa que satisface la necesidad vital del hombre por interactuar con otros.
La universidad privada se ha hecho parte de éstas nuevas dinámicas sociales, ha disminuido la comunicación entre las personas al simple anexo de la entrega de un producto, en este caso educación. ¿Qué consecuencias tiene el abandono de una interacción guiada por el interés común y la crítica hacia los grandes sistemas de la sociedad para un estudiante de ciencias sociales? En todos los niveles de la educación es fundamental la comunicación, el debate, la crítica, la construcción colectiva de una mejor manera de entenderse, ya sea en las ciencias físicas, matemáticas, biológicas, etc. Sin embargo ninguna de estas materias tiene como fin último la interacción entre las personas, la constitución de grupos, la integridad del sujeto en colectividad, la construcción mediante la comunicación de las normas y reglas que dirigen el rumbo de una sociedad, pero si es el caso de las ciencias sociales y por ende algo malo ocurre cuando tanto una institución conformada por profesionales de la ciencias sociales, como un grupo de estudiantes de dicha materia se niegan a iniciar o fomentar redes de comunicación, debate y crítica constructiva. El propósito de las ciencias sociales simplemente desaparece en ausencia de estos factores, se esfuma el poder que implica el conocimiento aplicado, y debido a esto, el estudiante de ciencias sociales no solo pasa a ser parte del grupo de personas que miran en resignación la conducción antojadiza de nuestra sociedad, sino que se transforma en la arma legitimadora de ella. ¿Quién tendría que hablar si no es el cientista social?. Si los sociólogos, psicólogos y trabajadores sociales no tienen nada que discutir actualmente es que entonces podemos declarar como muerto el espacio público de mayor relevancia en los cambios que pueden realizar las personas en los sistemas macro sociales que los rigen.
Creemos como revista que aún quedan personas que buscan estas esferas publicas necesarias para hacer un cambio, y que entienden que hacer un diagnóstico no es lo que necesitan los chilenos, ni menos aún ejercer las ciencias sociales bajo el alero de poderes económicos o políticos interesados en que las cosas continúen como están ahora, sino que la conformación de una matriz de conocimiento social al cual poder acceder. El cientista social debe proveer a las personas de conocimiento, debe brindar herramientas de crítica que luchen en contra de lo que la técnica oficial dice o hace. No es la metodología social la que debe guiar la formación de los estudiantes, sino que es la crítica social la que debe alimentarse de la metodología sin perder su rumbo, usar la psicología, el trabajo social y la sociología como forma de ayudarnos mutuamente y no como parche de condiciones sociales nocivas.
De esta manera los estudiantes sociales de la U. Central deben comenzar a preocuparse por no dejar que los sistemas de poder y dinero intervengan en sus objetivos y los ejerciten en la práctica legitimadora. El mal uso de las ciencias sociales lo pagan las personas que hoy están inmersas en patologías sociales y los que mañana se harán parte de ellas, por lo que se debe tener cuidado en las manera de formación y en las maneras de ejercer. La vía que proponemos es el debate y la opinión.
Por Javier Ugarte

Habitando en el dialogo

“El Habitar es la expresión adecuada para designar el modo humano de ser en el espacio.”[1] ¿Cómo hemos entendido este modo humano de ser en el espacio?
Es en el espacio donde nos encontramos como humanos. De esta manera Habitar no es presencia física, es la conquista efectiva del dialogo entre las personas; es lo que nos diferencia de los objetos. Habitar no constituye el acto de a-sentarse en un lugar. Habitar es una cuestión de sentido. Es siempre un gesto inacabado que espera respuesta para atenuar su insoportable soledad. Tales respuestas solo las encontramos enfrentados ante otro. “Apelando a su dignidad de sujeto, el otro, en cualquier instante puede volverse hacía mi y en-cararme lo que estoy haciendo; significa que me se expuesto a su interpretación y a su enjuiciamiento. Y porque esto me importa. O mejor: cuando llega a importarme, estoy realmente ante otro.”[2]
Algo nos ha convocado aquí como estudiantes universitarios; seguramente muchos piensan en que este es un lugar de transito, como las estaciones del metro: mientras antes retirarse mejor. Cuestiono abiertamente esa manera de pensar. Hay que poner en duda mucho más de lo que ponemos en duda habitualmente. Es complicado enfrentarse a la sociedad con una actitud interrogativa constante, pero ¿de que otra manera nos podemos acercar al conocimiento de ella? ¿qué estamos haciendo en una facultad de ciencias sociales? Si queremos dar respuestas asertivas en nuestro futuro laboral ¿no debemos re-flexionar nuestros conocimientos, nuestros procedimientos constantemente?
La situación no es tan nefasta. Creo que hay opinión, creo que hay reflexión, pero estas quedan a nivel de grupos de amigos. No hay una instancia superior que integre el dialogo, que enriquezca el debate y lo plantee como una cuestión de escuela, de facultad.
Solemos dividir la vida cotidiana en estudio (o trabajo) y tiempo libre. De este último se nutre la industria del entretenimiento. Ella se ha encargado de llenar muchos espacios-momentos en la vida de las personas. Nos hemos habituado a asistir a diversos espectáculos, que generalmente no invitan a participar: son excluyentes. Nosotros somos espectadores y disfrutamos esa condición en nuestras cómodas butacas. El ritmo de vida moderno nos ha hecho dependientes de estos instantes de relajo. Nos hemos ido transformando en una sociedad de espectadores. Nos limitamos a intervenir en el engranaje que nos corresponde, para lo cual se nos ha adiestrado en el sistema educativo. El avance de dicha actitud en ámbitos que trascienden el tiempo de esparcimiento es preocupante.
La conocida interdependencia moderna no se funda en el “entendimiento comunicativo”. Disponemos a diario de un tiempo limitado y necesitamos medios más eficientes que el lenguaje verbal para comunicarnos, medios como el dinero. Fomentar el dialogo en este contexto parece una tarea complicada, una tarea de humanización de ámbitos donde nos hemos olvidado unos a otros.
Esta Revista constituye un intento por devolverle el valor a las opiniones de la gente, a la participación en el debate.
Estaremos condenados a ser una sociedad de espectadores hasta que comencemos a valorar la oportunidad de entablar un dialogo, con quien se a-sienta a nuestro lado, y las posibilidades de acción que aquello implica.


[1] Cataldo, G. “La estructura del espacio humano” en Revista de Filosofía de la Universidad de Chile. Vol. XXXV-XXXVI. 1990. Pág. 107.
[2] Giannini, H. “Ser sujeto ante otro sujeto” en Revista de filosofía de la Universidad de Chile. Vol. XLVII-XLVII. 1996. Pág. 13-14.
Por Sebastián Möller Zamorano